miércoles, 31 de agosto de 2011 0 comentarios

Inicios en Qatar

AVENTURA EN EL DESIERTO


Toneladas de harina blanca sobre un mantel interminable,

dorada arena,

paleta en matiz beige y palo de rosa

extensas e interminables planicies,

curvilíneas y piramidales dunas, algunas truncadas en su cima, otras ligeramente rectangulares. Todas bellas y fluidas, en eterno viaje.

Así es el desierto.


El desierto me recordó muchas cosas:

El paisaje monotomía de inclementes destinos como Alaska

El sentir de un alma triste y desolada

La desesperanzan de un corazón roto pero también de uno que arde inmensamente y

La aridez de un tiempo fuerte de oración



Salimos desde el paradero inicial y tras 30 minutos en 4x4 llegamos a una pequeña playa al sur de Doha llamada Inland Sea. A pocos kilómetros, ya se deslumbraba la orilla de Arabia Saudita. El mar es cálido y bajo, apenas llega por encima de las rodillas. Martín colocó una silla playera en mitad de las aguas para que yo pudiera introducir mi pie en el agua salada para que actuara cmo desinflamente. Bañados en bloqueador, caminamos por la orilla y vimos churos diminutos, nunca los había visto tan pequeños. Recordé al abuelo cuando juntos recogíamos conchitas y churos para pegarlos en sus cajitas o para ponerlas en un frasco gigante de vidrio. Dicen que al fondo de la playa se pueden recoger ostiones con facilidad pero no nos aventuramos en esta ocasión.

El sol fue todo un caballero durante las primeras horas pero ya para medio día nos deslumbró con 43 grados y nos dijo que nos fuéramos, que el desierto quería volver a su silencio. Al llegar al punto inicial tuve la sorpresa más linda del día: ver a un camello por vez primera. Traía bozal tejido y un pequeño chalequillo con graciosas borlitas colgantes. Me acerqué a un qatari morenito (sólo así podría resistir ese sol inclemente) quien sujetaba al camello. Me hizo señales de que subiera. Cuando niña siempre pensé que uno se sentaba en la parte más alta de la joroba del animalito pero no, el anfitrión me indicó una especie de asiento de maderita colocado en la parte de atrás de la giba, hacia la cola. Subí y el camello hizo lo propio, con sus largas y esbeltas patas subió casi 2m y consigo mi vértigo. No quise soltarme de la agarradera, tuve miedo de que saliera corriendo y se desbocara. Si bien se rehusó a bajar por unos minutos, para cuando lo hizo pegué un grito de emoción y a cambio recibí risas generales. No pude más que agradecer.
martes, 30 de agosto de 2011 0 comentarios

Llegada a Qatar

Hoy que estamos por concluir nuestro capítulo "Qatar", quiero compartir con ustedes mi experience en el Medio Oriente. Para esto, debo volver al el inicio y desempolvar mis escritos de hace 20 meses.


QATAR EL PRIMER DÍA

Después de 32 horas de interminable viaje, llegamos a Doha la noche del viernes 30 de abril de 2010. Al bajar del avión me sujeté fuertemente de la mano de Martín, cerré los ojos y me dije: “Hemos llegado, estoy lista”. Para cuuando abrí los ojos estábamos cruzando la puerta automática de ingreso al aeropuerto. Lo primero que llamó mi atención fue la gran cantidad de gente y la notoria diversidad de razas y culturas que se esparcían en todas direcciones y que se acumulaban en una larga fila. Arabes de la Península Arábiga, árabes mediterráneos, indios, filipinos, marroquíes, europeos, americanos y hasta que se demuestre lo contrario, 2 latinoamericanos avanzábamos lentamente en la fila. Una vez que sellaron los pasaportes y salimos del aeropuerto, me di cuenta que al final del día no había tanta diferencia de razas y culturas, éramos todos un mismo aliento de vida, migrantes temporales que ayudamos a la construcción y surgimiento de Qatar, seres humanos con expectativas y recuerdos de una vida pasada en la que tomamos una decisión, compramos un pasaje y encontramos en el cuento de las Mil y Una Noches nuestro sueño de un mañana mejor.


EN UNA VIDA PASADA

Si existiera una vida pasada, seguramente habría estado en este lugar. Al salir del aeropuerto tomamos la Avenida del Corniche en el hermoso malecón de la ciudad. La noche bañaba los edificios modernos y caía como escarcha luminosa sobre el océano y sobre mí. Parecía una niña tras el cristal del auto. Nos detuvimos en Souk Waquif, un mercado local cuyo callejón principal se mostró ante mis ojos como una pequeña villa llena de mujeres y hombres qataris en su traje nacional, tan bello, elegante e impecable. Seguramente el lugar estaba lleno de occidentales también pero era tal mi emoción, que simplemente mi memorio no los registra. El olor mordiscante del incieso y el humo frutal de las pipas penetraron mis sentidos para decirme: "Bienvenida a casa Maramía". Nadie comprenderá que esa noche me enamoré de Qatar y que el proceso de adaptación es algo que nunca ocurrió en mí (después de todo uno se adapta a un mundo o situación nueva). Llevar abaya y colocarme el velo con tanta facilidad y soltura, sentir emoción estética al escuchar el llamado a las 5 plegarias, sentir que pertenezco a este lugar es algo que resultará inverosímil. Pero me basta saber que me lo creo y así lo siento yo.



IMPRESIONES
Este país definitivamente es boyante, próspero y moderno. La ciudad alberga al 50% de la población total del País. Doha es una combinación de rascacielos y edificios de arquitectura extravagante y futurista, y de pequeñas casitas arabescas que no tardarán en ser demolidas para formar la gran urbe que el Gobierno ha proyectado. Amplias avenidas, callecitas empolvadas, autos lujosos y camionetas viejitas, mezquitas, souks (mercados), cadenas internacionales de tiendas y restaurantes y centros comerciales son los componentes más representativo de la ciudad.
La cultura es marcadamente diferente y majestuosa en sí misma. Las personas son bellas y elgantes. El hombre árabe viste túnica blanca y sujeta su velo con un cordel negro que cae elegantemente por su espalda. La mujer árabe lleva velo y abaya mientras está fuera de casa. Lleva accesorios lujosos, tacones altísimos y maquillaje en exceso. Los árabes nacionales constituyen la clase pudiente de Qatar. Son quienes tienen acceso a los mejores trabajos; mejores sueldos (aún cuando desempeñen el mismo trabajo que sus pares extranjeros); grandes oportunidades de estudio subsidiado en universidades británicas y mayor poder adquisitivo en general. En la escala de esta estructura social, la aceptación y la justicia se miden por el color del pasaporte. La clase media baja está conformada por filipinos quienes están por doquier y atienden en supermercados, almacenes, restaurantes y otras dependencias. La “clase baja” y bastanteo abandonada está representada por los inmigrantes de India, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh en su mayoría. Son el personal de apoyo en las construcciones y quienes trabajan en empresas de limpieza y mantenimiento. Es de verlos en las calles desde tempranas horas, trabajando de sol a sol en este clima inclemente. Descubrí que la discriminación no se concentra en Ecuador o EEUU o Qatar sino en la estupidez del ser humano.


Hay temas culturales que pueden resultar impactantes, por ejemplo: el que laven sus pies en los lavabos; el que tengan un inodoro y tres letrinas en los centros comerciales; el que laven su cola con una refrescante ducha después de ir al baño; o el que tengan habitaciones de rezo en todos los edificios y malles.


Cuando uno mira a los árabes por vez primera quisiera congelarlos unos segundos para caminar alrededor de ellos, ver los detalles, tocar la tela blanquísima que los cubre y descubrir por qué está siempre impecable, saben si son de verdad o de mentira. Los hombres van siempre en grupos del mismo género así que no es raro ver a un grupo de hombres sentados uno junto al otro, ocupando toda la fila de un cine. Algunos hombres, en señal de amistad, sujetan sus manos mientras caminan y se besan 3 veces en la misma mejilla. En Qatar está prohibida cualquier demostración de cariño o de afecto en lugares públicos y todos debemos vestir de manera recatada y siempre con manga larga y sin escote alguno. Por ahí se puede hacer ligero caso omiso pero no faltará un nacional que quien se sienta mal aunque no lo manifieste en palabra. Opino que los qataris tienen mentalidad abierta, dan la bienvenida al occidente y con visión y liderazgo proyectan un futuro prometedor para su gente. Qatar, Qatar, qué cosas me quedan aún por vivir?
lunes, 29 de agosto de 2011 0 comentarios

Presentación

Hola a todos y bienvenidos a Kitty Crónicas (aplausos ficticios).
En primer lugar, a muchos les sorprenderá saber que mi nombre es Maramía (obviamente es un nombre ficticio) pero alguien por demás especial como mi esposo Martín (quién es Martín?) descubrió un día que existe algo de (Hello) Kitty en mí. Desde ese día celebro tal acierto y colecciono variados artículos de tan singular gatita. Con el paso del tiempo mi nombre ha adquirido ciertas derivaciones, en toda la gama Kitty, Kitesca y Wiskas.


Desde hace tiempo venía con la idea de abrir mi propio blog y escribir las historias y reflexiones que vienen a mi mente. Las miro como si fueran tangibles, las recorro, las pronuncio y las vivo. Estoy lista para escribir. Pero escribir para quién? para todos aquellos que están lejos y con quienes deseo compartir mis experiencias; para los que comparten conmigo esas experiencias pero no saben como las vivo por dentro; para los que no me conocen pero pueden reconocerse en algunas de mis historias y sobre todo escribo para Martín y para mí, pues así despierto al mundo de la creatividad y el arte que dejé en el camino varios años atrás.
 
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