Hoy que estamos por concluir nuestro capítulo "Qatar", quiero compartir con ustedes mi experience en el Medio Oriente. Para esto, debo volver al el inicio y desempolvar mis escritos de hace 20 meses.
QATAR EL PRIMER DÍA
Después de 32 horas de interminable viaje, llegamos a Doha la noche del viernes 30 de abril de 2010. Al bajar del avión me sujeté fuertemente de la mano de Martín, cerré los ojos y me dije: “Hemos llegado, estoy lista”. Para cuuando abrí los ojos estábamos cruzando la puerta automática de ingreso al aeropuerto. Lo primero que llamó mi atención fue la gran cantidad de gente y la notoria diversidad de razas y culturas que se esparcían en todas direcciones y que se acumulaban en una larga fila. Arabes de la Península Arábiga, árabes mediterráneos, indios, filipinos, marroquíes, europeos, americanos y hasta que se demuestre lo contrario, 2 latinoamericanos avanzábamos lentamente en la fila. Una vez que sellaron los pasaportes y salimos del aeropuerto, me di cuenta que al final del día no había tanta diferencia de razas y culturas, éramos todos un mismo aliento de vida, migrantes temporales que ayudamos a la construcción y surgimiento de Qatar, seres humanos con expectativas y recuerdos de una vida pasada en la que tomamos una decisión, compramos un pasaje y encontramos en el cuento de las Mil y Una Noches nuestro sueño de un mañana mejor.
EN UNA VIDA PASADA
Si existiera una vida pasada, seguramente habría estado en este lugar. Al salir del aeropuerto tomamos la Avenida del Corniche en el hermoso malecón de la ciudad. La noche bañaba los edificios modernos y caía como escarcha luminosa sobre el océano y sobre mí. Parecía una niña tras el cristal del auto. Nos detuvimos en Souk Waquif, un mercado local cuyo callejón principal se mostró ante mis ojos como una pequeña villa llena de mujeres y hombres qataris en su traje nacional, tan bello, elegante e impecable. Seguramente el lugar estaba lleno de occidentales también pero era tal mi emoción, que simplemente mi memorio no los registra. El olor mordiscante del incieso y el humo frutal de las pipas penetraron mis sentidos para decirme: "Bienvenida a casa Maramía". Nadie comprenderá que esa noche me enamoré de Qatar y que el proceso de adaptación es algo que nunca ocurrió en mí (después de todo uno se adapta a un mundo o situación nueva). Llevar abaya y colocarme el velo con tanta facilidad y soltura, sentir emoción estética al escuchar el llamado a las 5 plegarias, sentir que pertenezco a este lugar es algo que resultará inverosímil. Pero me basta saber que me lo creo y así lo siento yo.
IMPRESIONES
Este país definitivamente es boyante, próspero y moderno. La ciudad alberga al 50% de la población total del País. Doha es una combinación de rascacielos y edificios de arquitectura extravagante y futurista, y de pequeñas casitas arabescas que no tardarán en ser demolidas para formar la gran urbe que el Gobierno ha proyectado. Amplias avenidas, callecitas empolvadas, autos lujosos y camionetas viejitas, mezquitas, souks (mercados), cadenas internacionales de tiendas y restaurantes y centros comerciales son los componentes más representativo de la ciudad.
La cultura es marcadamente diferente y majestuosa en sí misma. Las personas son bellas y elgantes. El hombre árabe viste túnica blanca y sujeta su velo con un cordel negro que cae elegantemente por su espalda. La mujer árabe lleva velo y abaya mientras está fuera de casa. Lleva accesorios lujosos, tacones altísimos y maquillaje en exceso. Los árabes nacionales constituyen la clase pudiente de Qatar. Son quienes tienen acceso a los mejores trabajos; mejores sueldos (aún cuando desempeñen el mismo trabajo que sus pares extranjeros); grandes oportunidades de estudio subsidiado en universidades británicas y mayor poder adquisitivo en general. En la escala de esta estructura social, la aceptación y la justicia se miden por el color del pasaporte. La clase media baja está conformada por filipinos quienes están por doquier y atienden en supermercados, almacenes, restaurantes y otras dependencias. La “clase baja” y bastanteo abandonada está representada por los inmigrantes de India, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh en su mayoría. Son el personal de apoyo en las construcciones y quienes trabajan en empresas de limpieza y mantenimiento. Es de verlos en las calles desde tempranas horas, trabajando de sol a sol en este clima inclemente. Descubrí que la discriminación no se concentra en Ecuador o EEUU o Qatar sino en la estupidez del ser humano.
Este país definitivamente es boyante, próspero y moderno. La ciudad alberga al 50% de la población total del País. Doha es una combinación de rascacielos y edificios de arquitectura extravagante y futurista, y de pequeñas casitas arabescas que no tardarán en ser demolidas para formar la gran urbe que el Gobierno ha proyectado. Amplias avenidas, callecitas empolvadas, autos lujosos y camionetas viejitas, mezquitas, souks (mercados), cadenas internacionales de tiendas y restaurantes y centros comerciales son los componentes más representativo de la ciudad.
La cultura es marcadamente diferente y majestuosa en sí misma. Las personas son bellas y elgantes. El hombre árabe viste túnica blanca y sujeta su velo con un cordel negro que cae elegantemente por su espalda. La mujer árabe lleva velo y abaya mientras está fuera de casa. Lleva accesorios lujosos, tacones altísimos y maquillaje en exceso. Los árabes nacionales constituyen la clase pudiente de Qatar. Son quienes tienen acceso a los mejores trabajos; mejores sueldos (aún cuando desempeñen el mismo trabajo que sus pares extranjeros); grandes oportunidades de estudio subsidiado en universidades británicas y mayor poder adquisitivo en general. En la escala de esta estructura social, la aceptación y la justicia se miden por el color del pasaporte. La clase media baja está conformada por filipinos quienes están por doquier y atienden en supermercados, almacenes, restaurantes y otras dependencias. La “clase baja” y bastanteo abandonada está representada por los inmigrantes de India, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh en su mayoría. Son el personal de apoyo en las construcciones y quienes trabajan en empresas de limpieza y mantenimiento. Es de verlos en las calles desde tempranas horas, trabajando de sol a sol en este clima inclemente. Descubrí que la discriminación no se concentra en Ecuador o EEUU o Qatar sino en la estupidez del ser humano.
Hay temas culturales que pueden resultar impactantes, por ejemplo: el que laven sus pies en los lavabos; el que tengan un inodoro y tres letrinas en los centros comerciales; el que laven su cola con una refrescante ducha después de ir al baño; o el que tengan habitaciones de rezo en todos los edificios y malles.
Cuando uno mira a los árabes por vez primera quisiera congelarlos unos segundos para caminar alrededor de ellos, ver los detalles, tocar la tela blanquísima que los cubre y descubrir por qué está siempre impecable, saben si son de verdad o de mentira. Los hombres van siempre en grupos del mismo género así que no es raro ver a un grupo de hombres sentados uno junto al otro, ocupando toda la fila de un cine. Algunos hombres, en señal de amistad, sujetan sus manos mientras caminan y se besan 3 veces en la misma mejilla. En Qatar está prohibida cualquier demostración de cariño o de afecto en lugares públicos y todos debemos vestir de manera recatada y siempre con manga larga y sin escote alguno. Por ahí se puede hacer ligero caso omiso pero no faltará un nacional que quien se sienta mal aunque no lo manifieste en palabra. Opino que los qataris tienen mentalidad abierta, dan la bienvenida al occidente y con visión y liderazgo proyectan un futuro prometedor para su gente. Qatar, Qatar, qué cosas me quedan aún por vivir?


No hay comentarios:
Publicar un comentario